
En el opuesto frente, dan acceso desde el patio a la Sala de los Reyes, tres pórticos que corresponden a sendas estancias cuadradas, las cuales se comunican entre sí por amplísimos arcos. Las ciibren cúpulas de rnocára-be y se la llama de los Reyes por una de las pinturas que decoran el techo de los camarines abiertos en el fondo de las estancias y que se sospecha representan monarcas nazaríes.

En 1232, la ciudad pasó a formar parte de la Corona de Aragón; el rey Jaime I el Conquistador afirmó que Morella tenía tanto valor como un condado con todas sus pertenencias. Pedro IV el Ceremonioso reformó las defensas de la fortaleza y, en el año 1360, levantó la puerta de San Miguel. En el siglo xv se re-contruyeron las partes más deterioradas y se habilitaron nuevas dependencias.
Morella fue ocupada por las tropas austríacas durante la guerra de Sucesión, en el siglo xvm y, en el xix, durante los combates entre carlistas e isabelinos, se convirtió en la capital de la Comandancia militar Carlista de Valencia, de Aragón y de toda la comarca del Maestrazgo.

La localidad creció en las faldas de un altiplano calizo en cuya cumbre se sitúa su castillo. De lejos asombra el perfil de su fortaleza, el dibujo de su altura amurallada, construida a 1.070 metros de altura. En el perímetro de su geografía, en sus monumentos artísticos y en el dibujo de las calles de Morella se respira la arquitectura y el alma de un territorio habitado desde el neolítico.
La fortaleza y las murallas el castillo es una bella obra de ingeniería militar construida a partir de una fortaleza musulmana son protagonistas del papel decisivo de Morella como plaza fuerte, disputada a lo largo de los siglos.

FORTALEZA MEDIEVAL
Morella, erigida sobre un peñón, ofrece una historia y legado apasionantes.
Morella no se llega por casualidad. La ciudad, que conserva su entramado y buena parte de su arquitectura de origen medieval, está situada en la encrucijada de las tierras de Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Erigida sobre un peñón, la ciudad de Morella domina el vasto paisaje de encinares, robles y pinos de la comarca de Els Ports.

OUERALBS. En el pueblo puede visitarse la iglesia de Sant Jaume, con un destacado pórtico románico del siglo xii, con ricos capiteles.
PRINCIPALES VISITAS
Ribes de freser. En el centro del valle de Ribes, conserva el barrio histórico de la Vila Vella, situado a los pies del antiguo castillo.
Pardines. En este tradicional pueblo se puede visitar la iglesia románica de Sant Esteve, con su singular campanario circular.
Queralbs. Al abrigo del pico Puigmal, este pueblo ha conservado joyas monumentales como una bella iglesia románica.
santuario de nuria. En un entorno presidido por montañas y un lago, el edificio custodia una talla románica, objeto de veneración.

En Nuria coinciden la satisfacción del peregrino que cumple la promesa de la ascensión con el placer del viajero que disfruta de un tiempo de reposo en un complejo hotelero de primer orden, junto al santuario. El recinto incluye un Auditorio, donde se proyectan audiovisuales sobre la riqueza natural e histórica de estos valles; y un Aula de Natura, sobre flora y fauna. También hay exposiciones permanentes como Los Pastores y sus caminos y El cremallera de Nuria; y una biblioteca cartoteca, con 1.500 libros y casi tres mil mapas.
Nuria es un anfiteatro pirenaico, bañado por la nieve en invierno y suavizado por el verdor y el cobrizo de las rocas en primavera. Un rincón con cierta atmósfera mística, donde el visitante puede descubrir las bondades del sosiego y del aislamiento.

CENTRO DE PEREGRINAJE
En el santuario de la Mare de Déu de Nuria, en el corazón del Pirineo catalán, confluyen siete valles y el fermento de algunas leyendas. Es, además, un destacado centro de peregrinación.
El enclave fue elegido en el siglo vin por un pastor llamado Gil que había optado por la vida de ermitaño. Los eremitas, con frecuencia, son venerados por sus fieles, quienes les atribuyen poderes sobrenaturales; así sucedió con Gil, o san Gil, del que hoy se puede visitar en Nuria una ermita y apreciar algunos objetos que le pertenecieron: un caldero, una cruz y una campana hoy, símbolos de Nuria, a los que se les atribuyen poderes milagrosos. Por ejemplo, las mujeres que introducen la cabeza en la campana son bendecidas con la fertilidad y los peregrinos se curan del dolor de cabeza.

PARDINES. Este pueblo tradicional, como el vecino Puigsac y otros núcleos del valle de Ribes. guardan su tradición rural y ganadera.
CREMALLERA DE NURIA. Este pequeño tren une Ribes de Freser y el santuario en un trayecto que ofrece vistas espectaculares.
Con el buen tiempo, el entorno del santuario se convierte en un escenario idóneo donde practicar un abanico de actividades como tiro con arco, paseos en barca, minigolf y, sobre todo, senderismo. Los caminos que discurren alrededor del santuario de Nuria, donde hay una vegetación rasa, espesa y de un verde intenso salpicado por peñascos, son ideales tanto para realizar caminatas de diferente nivel escuchando el canto de los pájaros carboneros o el de los petirrojos que abundan en la zona-, como para montar a caballo.

Queralbs es un pueblo encumbrado, de calles estrechas y arquitectura rústica. Mira hacia el valle coronado por el campanario de una capilla excepcional, con pórtico y columnas de mármol. Como otros de la zona, ha sido restaurado, manteniendo una línea acorde con el paisaje agreste que le rodea. En la actualidad, viven en él unas doscientas personas.
El final de la ruta es el santuario de la Alare de Dcu de Nuria. Plasta aquí se puede llegar a pie, por el camino viejo desde Queralbs excursión de unas tres horas y media o en un tren cremallera. El tren se inaguró en 1931 y desde entonces el valle de Nuria, con su lago y sus alrededores, es uno de los más apreciados por excursionistas, escaladores y, en invierno, por los esquiadores. Cuando la nieve hace acto deresencia, el valle de Nuria se transforma en una estación de esquí de atmósfera tranquila y familiar.

PUEBLOS TRADICIONALES
Desde Ribes de Freser salen diferentes caminos que llevan hasta algunos de los más imponentes picos del Pirineo catalán. Nuestra ruta se adentra en un valle sinuoso por la parte central del tridente formado por los tres ríos; y finaliza en otro valle, el de Nuria, presidido por el santuario homónimo.
La ruta está jalonada de construcciones románicas, obra de visionarios antiguos que, inmersos en un mundo de espesos bosques y saltos de agua, imaginaron casas, pueblos e iglesias. Este legado puede seguirse en pueblos como Pardines, al este de Ribes; en Batet, Rialb, Vilamanya y, sobre todo, en Queralbs, situado a la sombra del pico Puigmal, de 2.910 metros de altitud.