
La naturaleza exuberante de Queensland se manifiesta desde la propia ciudad de Brisbane, capital del estado. Las 28.500 hectáreas del Brisbane Forest Parle se extienden al noroeste del área metropolitana. Y a las puertas de la ciudad encontramos la Gold Coast, que contrasta sus 42 kilómetros de playas de fina arena con las verdes montañas del interior.

Brisbane es el punto de partida desde el sur para explorar el estado de Queensland, ese inmenso territorio que ocupa el noreste de Australia y que se ha convertido en el principal destino turístico del país. Menos nieve, lo tiene todo: playas, montañas verdes, la zona árida del outback, selva tropical y la celebérrima Gran Barrera de Arrecifes.

Brisbane es una de esas ciudades en las que cada día parece domingo por la mañana. Hace sol casi siempre, la temperatura es agradable y las calles están llenas de gente con aspecto de estar de vacaciones. De día, la ciudad hormiguea en sus paseos, museos y tiendas. Por la noche, la escena se traslada a sus restaurantes con verandah, como dicen los brisbanitas, o sea, con terraza al aire libre.

El Parque Nacional de las Whitsunday Islands se halla en el centro de la Gran Barrera de Arrecifes.
LOS ARRECIFES DE CORAL Y EL DESIERTO DEL OUTBACK EN EL ESTADO DE QUEENSLAND.
PAÍS DE CONTRASTES
Queensland, el segundo estado más grande de Australia, ofrece paisajes para todos los gustos.

La historia de Berlín como gran metrópoli arranca en 1871, con la proclamación del imperio alemán, del que la ciudad prusiana será su capital y el Reichstag su epicentro. Hoy, tras muchas vicisitudes, entre ellas su incendio durante el III Reich, el magnífico edificio del Parlamento ha recuperado su función primigenia y se ha convertido, además, en un imán de poderosa atracción turística.

A su izquierda, el símbolo del pueblo alemán, el Reichstag (Parlamento, construido en 1894); a su derecha, el símbolo de la modernidad, Potsdamer Platz. Y al frente, la avenida por la que paseaban los aristócratas prusianos, Unter den Linden, como un escaparate del restaurado esplendor de la ciudad.

Desde esta famosa Casa de la Radio se anunció al mundo, el 9 de noviembre de 1989, la caída del muro. Este acontecimiento marcó el principio de una nueva era para Berlín. Después de 28 años de división, el Este y el Oeste se unían para formar la capital de la nueva Alemania. Y la Puerta de Brandeburgo, orgullo del kaiser Federico Guillermo II quien la erigió en 1791, se constituía como emblema y eje de esa reunificación.

CAPITAL DE ALEMANIA
Berlín, capital de Alemania desde 1990, es la ciudad más poblada del país, con casi 4 millones de habitantes. En la última década ha vivido una transformación impresionante.

En los pasillos de la Haus des Rundfunks (Casa de la Radio) se escuchan expresiones como guten tag, kalhnera, buenos días… Son los distintos canales de Radio Multikulti, una emisora estatal que se enorgullece de tener redacciones en 18 idiomas distintos. Multikulti es la radio favorita de los berlineses y refleja a la perfección el espíritu cambiante y multicultural de la ciudad.

REICHSTAG.
Como icono de los nuevos tiempos, en 1991 se inauguró la cúpula adosada al viejo Reichstag, obra del arquitecto británico Norman Foster.