Ciudad de Santo Domingo

Santo Domingo es una ciudad de primados y fue aquí donde se construyó la primera catedral de América: un majestuoso complejo gótico-renacentista frente a la estatua de Cristóbal Colón. El templo alberga los restos mortales del descubridor, aunque el caso está envuelto de misterio. Hay tres ciudades que se disputan el honor de poseer la tumba de Colón: Sevilla, Cuba y Santo Domingo. Un enigma histórico que los dominicanos están convencidos de haber resuelto. Según su versión, Cristóbal Colón, fallecido en 1506 en Valladolid, fue enterrado en Sevilla. En 1544, su nuera, María de Toledo, obtuvo permiso para llevar sus restos a la catedral de Santo Domingo. En 1586, durante el saqueo del pirata Francis Drake, el obispo madó borrar todas las inscripciones de la lápida de la catedral para evitar que la tumba fuera identificada y profanada. Este episodio tal vez sea la clave del misterio. En 1795, España, que había cedido a Francia una parte de la isla, reclamó los restos del almirante. Se excavó bajo el altar mayor y en 1877, durante la restauración de la catedral de Santo Domingo, se encontró una urna de plomo con el sello del primer almirante de América. Los dominicanos no tienen duda alguna: Colón descansa en la tierra que le dio honores y gloria. En 1986, el presidente Joaquín Balaguer decidió homenajear al almirante con una obra faraónica: un bloque de cemento amardo de 240 metros de longitud, 50 metros de ancho y 46 metros de alto, iluminado con rayos láser que causan continuos apagones en la ciudad. El mausoleo, construido en la parte oriental del río, fue inaugurado el 12 de octubre de 1992, día en que se cumplían 500 años del descubrimiento de América. La discutible obra se puede ver desde el descampado que hay frente a las Casas Reales, sede de la primera audiencia del Nuevo Mundo. Hoy, este magnífico palacio colonial alberga un museo que ofrece una exposición de la vida de la ciudad en el siglo xv, el «siglo de oro» de Santo Domingo. Por primera vez en América se construyeron un hospital, una casa de la moneda y una fortaleza, aún hoy espléndida, además de palacios y un sinfín de iglesias para dejar constancia del peso del catolicismo. Un siglo después empezó la decadencia. En el siglo xvi, los españoles dirigieron sus intereses hacia países donde el oro era más abundante. A partir de entonces llegaron los piratas, los franceses, nuevamente los españoles y los haitianos, hasta que en 1844, en la parte oriental de la isla se proclamó la República Dominicana.
El último siglo fue turbulento: una serie de gobiernos corruptos, la invasión americana, la dictadura de Trujillo, que gobernó desde 1930 a 1961, año que fue asesinado. Amo y señor de sus subditos, nombró jefe del ejército a su hijo de cinco años y rebautizó la capital con el nombre de Ciudad Trujillo, sembrándola de obeliscos y palacios de arquitectura fascista. Los ricos y poderosos se trasladaron a la nueva ciudad, a las mansiones neoclásicas y déco del barrio de Gazcue y a los modernos edificios en torno a la plaza de la Cultura, una extensión verde donde hoy hay cinco museos y el Teatro Nacional. El barrio colonial, abandonado y saqueado, era una ruina, como el monasterio de San Francisco, un esqueleto que mantiene sus elegantes formas renacentistas y manieristas. Hace ya mucho tiempo que no se construyen edificios con esta piedra tan bella. Las casas se convirtieron en una paleta de colores como las que descienden desde el monasterio hasta la iglesia de la Altagracia. La selección cromática no es casual. Los colores son las letras de un alfabeto que todos entienden en un país que fue sede de la primera universidad de América, fundada en 1538, y que hoy tiene más de un 16 por ciento de población analfabeta.
Fue durante el gobierno de Balaguer, a mitad de los años sesenta, cuando realmente empezaron los trabajos de recuperación de la ciudad colonial. Y hoy, en la plaza de España la historia de los dominicanos se refleja a la perfección, aunque la vida se desarrolle en otra parte y esté diseminada por los 400 kilómetros cuadrados que hacen de Santo Domingo la metrópolis más extensa del Caribe. La vida se encuentra en las embotelladas avenidas bautizadas con el nombre de ilustres personajes noertamericanos y flanqueadas de locales de fast food. La más confusa es la avenida Duarte y la más tradicional es la calle Conde, donde se ubica la cafetería Colonial, un pequeño local en el número 255 que era el lugar de encuentro de los emigrantes de la guerra civil española y hoy es un fantástico mirador sobre la capital de la República Dominicana.

Escrito por at 10:53 en Santo Domingo

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2 responses so far

2 Responses to “Ciudad de Santo Domingo”

  1. Panameñaon 07 oct 2012 at 23:42

    ESTA FOTO ES EN PANAMA, ESPECIFICAMENTE EN LA CINTA COSTERA, CIUDAD DE PANAMA

  2. anonimoon 09 dic 2012 at 1:49

    Esa foto no es Santo Domingo, es la ciudad de Panama, la cinta costera Ave. balboa

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