
Hoy, la visita a esta villa cacereña del valle del río Ambroz permite evocar aquella fisonomía, gracias a su laberinto de calles empedradas y casas con entramados de madera de castaño, que se agolpan hasta culminar en la iglesia renacentista de Santa María de Aguas Vivas.

Su presencia trajo prosperidad a Hervás, en especial gracias al cultivo de la vid. Sus casas tenían en la planta baja la bodega y la cuadra; en el primer piso las habitaciones y, arriba, el granero y la cocina. Se elaboraban recetas como la sopa dulce, los nuegadosde miel y el tishpitti, postres sefardíes que aún se cocinan.

CÁCERES
LA ALJAMA DE HERVÁS
El pueblo de Hervás, declarado conjunto histórico artístico en 1969, tiene una de las aljamas medievales mejor conservadas de España. En el siglo xm, la villa acogió a los judíos que huían del sur de la Península, donde eran perseguidos.