
PRINCIPALES VISITAS
Alar del rey. En este pueblo, punto de partida del ramal del Norte, se conservan la vieja dársena y otras construcciones del canal.
Frómista. Además de una esclusa cuádruple, en el pueblo, etapa de la ruta jacobea. destaca la iglesia románica de San Martin, del siglo xi.
Ribas de campos. Destaca la iglesia de San Martín de Tours, edificada en el siglo xm, aunque reformada en el xiv con una sola nave.
Medina de rioseco. Esta monumental villa, declarada conjunto histórico sobre todo por sus iglesias, marca el final del ramal de Campos.

RAMAL DE CAMPOS. Desde la dársena de Medina de Rioseco parte una barcaza que recorre parte de este ramal, idôneo para navegar.
FRÓMISTA. En esta población, etapa clásica de la ruta jacobea, el Canal de Castilla salva el desnível con una esclusa cuádruple. Ya sea caminando, en bicicleta, a caballo o navegando en barco o en piragua, recorrer el Canal de Castilla resulta una buena forma de disfrutar de los paisajes castellanos. A la vez que se admira una de Ias obras de ingeniería hidráulica más importantes llevadas a cabo en España. En Ribas de Campos, una esclusa triple une las aguas de los ríos Pisuerga y Carrión.

El canal del Norte concluye en Ribas de Campos, donde se inicia el tramo conocido como ramal de Campos. Este a su vez se bifurca cerca de Grijota en el tercer ramal, el dei Sur, quizá menos in-teresantc, aunque bafia dos capitules dc província, Palencia y Valladolid, donde concluyc.
Kl ramal de Campos tiene menos esclusas que el dei Norte, pero a cambio permite disfrutar dei curso de agua artificial navegándolo. De esta posibilidad informan en el Centro de Recepción dei Canal, situado en Medina de Rioseco, punto final dei Canal de Castilla, ya en tierras dc Valladolid. El centro está instalado cn un antiguo almacén donde cargaban y dcscargaban Ias barcazas que arribaban a la dársena -todavia bien conservada- de esta población. En Medina dc Rioseco se puede tomar un barco turístico que cubre un trayecto de cuatro kilómetros por el canal.

Muy espectacular es la esclusa próxima a Frómista. Para salvar 15 metros de desnível, esta se divide en cuatro partes. En Frómista, el Canal de Castilla confluye con otra via de muy distinto tipo, pues este pueblo es una escala bien conocida dei Camino de Santiago desde Ias primeras pere-grinaciones jacobeas. Y es que, mucho antes de que los ingenieros ilustrados demostraran sus habilidades con la obra dei canal, otros visionários, los artistas y arquitectos románicos, se habían encargado de dejar en Frómista su sello levantando en el siglo xi la iglesia de San Martin.

RAMAL DEL NORTE
Tanto durante su época de esplendor como en la actualidad, es en la localidad palentina de Alar dei Rey donde el rio artificial inicia su andadura. Lo hace en el pa-raje de La Veguilla, donde conecta con la principal corriente natural que lo alimenta: el rio Pisuerga; un mojón al borde dei agua indica que aqui está el Kilómetro 0 dei ramal dei Norte. En este primer tramo dei canal se suceden más de 20 esclusas, repartidas a lo largo de su trazado de casi 75 kilómetros. Una de Ias más destacables se encuentra a la altura de Herrera de Pisuerga. En esta localidad, además de la muralla o su plaza Mayor porti-cada, puede visitarse el Centro de Interpretación, donde se documenta la importância dei canal y se da cuenta de los distintos usos que llegó a tener la obra hidráulica, como la de mover molinos o permitir el funcionamiento de fábricas de harina procedente de los cereales de sus riberas.

En 1959, el canal dejó de utilizarse definitivamente como via de transporte. Hoy, buena parte de su trazado en forma de Y invertida con tres ramales: el dei Norte, el de Campos y el dei Sur puede recorrerse a pie o en bicicleta, siguiendo los antiguos ca-minos de sirga. En estos senderos es fácil imaginar el duro trabajo que realizaban Ias mulas al estirar de Ias barcazas que navegaban por el canal. Muehos trechos de esta via fluvial tienen una vegetación refrescante de sauces, chopos y alamos, aunque hay otros casi sin sombra donde cobijarse.
Durante sus anos de apogeo, sobre todo de 1850 a 1860, existia una flota de unas 360 embarcacio-nes de transporte y cuatro de pa-sajeros. Pero, poco después, la na-vegación por el Canal de Castilla vio surgir un competidor que acabaria por hundirla: el ferrocarril.

La construcción de la obra duro cien anos y, aún así, Ias dificultades propias de la empresa y la falta de fondos impidieron su culminación. De todas formas, durante el siglo xix y hasta mediados dei xx, el canal cumplió una destacada función como via de transporte.
Este rio artificial tiene 207 kilómetros de largo, entre 11 y 22 metros de ancho y una profundi-dad máxima de tres metros. Cuenta además con 49 esclusas sencillas, dobles, triples y hasta cuádruples, fundamentales para salvar los más de 150 metros de desnível que presenta el terreno. Además, el cauce dei canal tierie vários acueduetos, gracias a los cuales se salvan los cruces con otros rios, dársenas construídas en Ias principales poblaciones dei recorrido y almacenes en los que se guardaban Ias mercancías transportadas por barcazas.

CANAL DE CASTILLA
Un curso de agua creado para conectar el centro de la Península con el Atlántico.
Sonadores o visionários, según se mire, los ilustrados espafioles dei siglo xvm quisieron dar a Castilla salida al mar. Y casi lo consiguen, pues su sueno se hizo realidad en parte. Corria el ano 1753 cuando se puso Ia primera piedra de un impresionante canal. La idea era conectar nada menos que Segovia con Santander, para llevar los produc-tos dei interior de la Península a la costa y transportar Ias manufac-turas llegadas al litoral en barco hasta el corazón peninsular. Ade-más, el canal dehía servir de via de comunicación y de fuente de agua para regar los campos castellanos.