Archivos para 'CANAL DE CASTILLA' Categoría

Fuentes de Nava

Fuentes de Nava.
En su término municipal está la laguna de La Nava, el mayor humedal en las inmediaciones del canal.

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Baños de Cerrato

Baños de Cerrato.
Muy cerca del pueblo está la iglesia de San Juan de Baños, uno de los principales templos prerrománicos de España.

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Amusco

Amusco, la espadaña de su iglesia de San Pedro es inconfundible. Recibe el nombre de «pajarón de Campos» por su curiosa silueta y el porte monumental.

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Paredes de Nava

Paredes de Nava
Las suaves lomas y los campos de labor forman a su alrededor uno de los mejores paisajes del sur palentino.

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Monasterio de San Andrés de Arroyo

Alar del Rey
El principio del Canal. En su término municipal está el monasterio de San Andrés de Arroyo, una joya del románico cisterciense.

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Dueñas

Dueñas
Una villa cargada de historia en sus casonas nobles, iglesias y conventos. El monasterio de La Trapa está a 5 kilómetros.

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El canal de Castilla

EL FIN DE UN SUEÑO
Esa época dorada despareció en 1866, cuando el ferrocarril entró en funcionamiento. Reconvertido en foco de desarrollo industrial, el Canal de Castilla contribuyó entonces al auge de la industria harinera hasta 1921, cuando el sector entró en crisis y el canal se destinó definitivamente al regadío. Hoyestá limitado a usos agrícolas y al suministro de agua para el consumo. El canal, pues, sigue en pie. Son 207 kilómetros de longitud, de diez a veinte metros de ancho y entre 2 y 3 de calado. En las orillas, dos caminos de sirga recuerdan el lento caminar de las muías que tiraban de las barcazas. Ahora permiten admirar las maravillosas piezas de arqueología industrial que suponen sus 49 esclusas, gracias a las cuales, el canal salva los 150 metros del desnivel existente entre Valladolid y Alar del Rey.

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Canal de castilla en barco

Medina de Rioseco
Al final de un tramo del canal, es la ciudad más monumental de Tierra de Campos. Imprescindibles la iglesia de Santa María, el convento de San Francisco, la plaza Mayor y el Ayuntamiento.

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Castilla de la mancha

LA MÚSICA DEL SILENCIO
Muy cerca, los restos de una fuente visigoda, heredera de un antiguo manantial que los romanos tuvieron por sagrado, justifica el topónimo y trae a la memoria del viajero otras aguas, las que viene siguiendo durante tantos kilómetros.
Y es que pocos sones, pocos murmullos, y menos ruidos, nos acompañan en nuestro viaje. La música de Castilla no es más que el silencio de sus campos, un silencio que casi se palpa y que, en los márgenes del Canal, únicamente rompen un perro que trisca en el llano, los ecos lejanos de los corrales, el galope de una caballería… y, sobre todo, el rumor del agua que corre imparable hacia Valladolid. Allí, en la capital que un día fue corte imperial, rendirá finalmente sus aguas el Canal de Castilla, ese río imaginado por quienes soñaron convertir mares de trigo en aguas navegables.

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Canal de castilla de la mancha

UN CAMPANARIO ENTRE PINOS
De vuelta al canal, el viajero verá a lo lejos, compitiendo con las masas de los pinares, Fuentes de Nava, que se anuncia por la bellísima torre renacentista de la iglesia de San Pedro. Desde aquí, sólo le queda cruzar Abarca para llegar a Medina de Rioseco.
De no ser por su nombre («río seco»), la capital de Tierra de Campos parecería predestinada para crecer a orillas del agua. Conocida como la «ciudad de los Almirantes» por haber sido centro del Almirantazgo de Castilla, en Medina se dan cita todas las esencias castellanas. Desde la artesanía -cerámica, madera, mármol y bordados- hasta las fiestas y tradiciones, como la Semana Santa. Los amantes del arte y de la historia se encuentran a sus anchas en la villa: su plaza Mayor, de forma irregular y sorprendentemente alargada, el convento de San Francisco, la Rúa, bordeada por magníficos ejemplos de arquitectura popular, o la soberbia iglesia de Santa María de la Mediavilla, evocan un pasado glorioso. Y por si fuera poco, Medina cuenta con irresistibles tentaciones para los golosos, como unos dulces de hojaldre y crema llamados, ¡cómo no!, «marinas».
Medina respira hidalguía rancia. La misma que, si da marcha atrás en su camino, puede encontrar el viajero en cualquier lugar del tercero de los ramales que forman el canal: el que, entre Grijota y Valladolid, completa la Y con la que un día Castilla soñó llegar al mar. En Dueñas, pequeña villa palentina que se alza sobre los restos de un castro prerromano, la casona nobiliaria de los condes de Buendía pone una nota romántica en el recorrido, pues en ella contrajo matrimonio el rey Fernando el Católico con Germana de Foix, en 1506. Pero la fama del lugar se debe en mayor medida a otra noticia más dulce e insospechada. Muy cerca, a unos cinco kilómetros, se halla el monasterio de San Isidro de Dueñas, más conocido como La Trapa. El monasterio dio origen a una fabrica de exquisito chocolate que aún lleva su nombre -a pesar de que está ya totalmente desvinculada de la institución monástica.
A partir de aquí, el paisaje experimenta un cambio súbito: los valles del Cerrato ofrecen sendas más ásperas y ligeramente montañosas; como contrapartida, ponen un toque de verdor en el panorama. El canal, que apenas iniciada su andadura nos saludó con aires de historia en Frómista y se perdió luego en los tapices agrícolas del paisaje castellano, retoma aquí la senda de la historia, y nos lleva hasta la iglesia visigótica de San Juan de Baños.

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