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El Dolpo

Dolpo, una tierra llena de leyendas
Esta región remota del Himalaya conserva la esencia de la cultura tibetana más tradicional
on las cinco y media de la mañana cuando me despierta Pemba. Fuera, el cielo está cubierto y cae una lluvia fina. Mientras tomo un té hirviendo, miro el camino que me llevará al Numa-La. Recuerdo la jornada anterior, cuando las fuerzas casi me fallaron al poco rato de iniciar la ascensión y, agotado, me dejé caer al suelo, aspirando con la boca abierta el aire enrarecido por la altura. A mi lado, unas calaveras de yak parecían un monumento a la intempo-ralidad. Después de descansar unos minutos y de añadir una piedra a un montículo formado por los peregrinos que me precedieron, inicié un descenso tan duro como la subida.
Entre banderas de oración
Vuelvo a la realidad cuando alguien me pregunta cómo me encuentro. Sonrío, me encojo de hombros y emprendo el camino. Después de tres horas de ascenso, surgen por fin las banderas de oración. Hoy todo ha ido bien. Ante mí se extiende el valle de Do-Tarap. La senda lleva al monasterio de Do. Los que me rodean son khampas, los temidos guerrilleros del Tíbet, y clavan su mirada en mí. Las risas de unos chiquillos -quieren ver al extranjero de cerca- rompen la tensión. Voces adultas los disuaden. Camino del monasterio, la conversación se anima, e incluso hay risas.
Cuando mis ojos se acostumbran a la oscuridad del monasterio, siento como si hubiera retrocedido varios siglos. Ante mí veo un altar donde arden velas hechas con manteca de yak. Detrás, tocados con enormes sombreros, están el abad y dos lamas. A la derecha, cinco khampas chocan platillos metálicos, tocan una especie de trompeta y recitan libros sagrados. A mi izquierda, un grupo de mujeres hacen girar sus molinos de oración y recitan mantras.
Alguien me coge del brazo y me invita a sentarme. Me dejo inundar por los sonidos que llenan los monasterios del Tíbet. Delante de mí, aparece una figura en cuya cara se distinguen los surcos del tiempo. Sin sonrisas, me ofrece chang (bebida alcohólica tibetana).

Escrito por en Dolpo,Nepal

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