Caza en España
Aunque mucha gente suele asociarlo a los ciervos o los corzos, este grácil animal está emparentado en realidad con los antílopes y las gacelas. Es muy posible que la especie tuviera su origen en el norte de Grecia, y parece probable que en principio no fuera un animal ligado a las montañas. Seguramente se vio obligado a refugiarse en ellas debido a la creciente presión que los humanos ejercieron sobre su medio natural. Hoy, el rebeco es el verdadero rey de las montañas pirenaicas y cantábricas. Durante la mayor parte del año vive en las zonas más elevadas, pero las abandona cuando llegan las primeras nieves. Entonces, para protegerse de los rigores invernales, desciende hacia las áreas más abrigadas, y se refugia en los bosques de alta montaña que cubren las laderas de los valles. En los días más fríos, cuando nieva, hace viento o una gélida niebla envuelve el paisaje, los rebecos permanecen inmóviles, escondidos, somnolientos, economizando fuerzas, pero siempre atentos a cualquier peligro inesperado. La sociedad de los rebecos gira en torno a grupos formados por las hembras. En ellos sólo tienen cabida sus crías y algunos machos jóvenes. Los machos adultos llevan una vida solitaria, sólo interrumpida en otoño, durante la época de apareamiento. Entonces reúnen grandes harenes, de hasta doce hembras, que mantienen celosamente alejados de otros pretendientes. Los partos se producen en primavera, hacia el mes de abril, cuando todavía hay abundante nieve en la montaña.









