
No precisa mucho ingenio para entrever el a trayente y sugestivo cuadro, de intenso y abigarrado colorido, que aquellos parajes ofrecerían entonces. Hoy presentan un aspecto muy diferente, pero de tal nobleza y tan severa majestad, que no desmerece del que antes tuvieron. Corno con frecuencia ocurre en Granada, aquí también andan del brazo y lo cristiano y el arte árabe corre parejas con el gótico, el renacentista y el barroco.
Bajorrelieve de Juan de Orea, según diseño de. Pedro Machuca en la portada occidental del Palacio de Carlos V.

De la primitiva fábrica árabe queda una torre, que cubre rico artesonado de lazo, con hermosa sala en su interior y alcobas en los muros laterales. Ante ella hubo un pórtico, cuyos cimientos todavía existen y a sus pies, amplísima alberca de 125 metros de longitud, cuyo otro extremo quedó destrozado por el moderno Camino de Ronda.

Fachada del Mediodía del Palacio de Carlos V.
Los monarcas nazaríes lo destinaron a Dar al-Diyáf, esto es, alojamiento de príncipes, señores extranjeros y huéspedes ilustres. Este palacio, situado al comienzo de la carretera de Motril, muy cerca de la rábita descrita, ha sufrido importantes modificaciones que afectan no sólo a su ornamentación, sino también a su estructura arquitectónica. Su actual decorado corresponde a la época de los nazaríes.